ORACIÓN AL ÁNGEL DE LA GUARDA

Santo Ángel Custodio, tú que fuiste enviado por la Divina misericordia de Dios para ser mi especial guardián y protector, para guiarme, defenderme y aconsejarme durante toda mi vida en la tierra, tú que has sido mi luz en la oscuridad y consuelo en la desesperación, tú que has sido mi fiel compañero y sabes lo que en este momento estoy sufriendo, tiéndeme una vez más tu mano amiga.

Ángel guardián querido, hoy acudo a ti con toda confianza para solicitar tú amparo y ayuda, para que con tu escudo poderoso detengas los ataques de todo aquel que me quiera dañar, para que me guardes de todo mal.

Defiéndeme de mis enemigos visibles e invisibles, de difamaciones, murmuraciones y malas lenguas presérvame de malos ojos, egoísmos y envidias, no permitas que me ataquen con hechizos y brujerías, líbrame de celos, violencia y humillación.

Santo Ángel de la Guarda vélame mientras estoy dormido, oriéntame cuando estoy despierto, defiende mi alma, mente y cuerpo, protégeme en toda ocasión y momento de los ataques y envites del enemigo, se mi refugio en la adversidad, mi consuelo en el dolor mi refugio en la soledad.

Ilumina mi entendimiento, gobierna mis sentimientos para que jamás ofenda a Dios nuestro Padre y sobre todo, ayúdame con tu luz y tus consejos, con tus santas inspiraciones, para que siendo fiel a ellas progrese en la bondad y el amor hacia los demás y así pueda gozar de tu compañía en el Cielo.

Amén.

Rezar con mucha fe y devoción, el Credo, tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias.

ORACIÓN PARA BENDECIR LA PUERTA DE NUESTRO HOGAR

La puerta es una de las partes más importantes de un hogar. A través de ella entramos y salimos, recibimos a las visitas y nos despedimos de viejos amigos.

Es un lugar de tristeza y de alegría, de partidas y de llegadas, pero sobre todo de vivir y disfrutar cada momento de nuestra familia a pesar de las dificultades siempre nos mantiene unidos.

Que la paz de Dios descienda sobre esta casa y sobre todos quienes habitan en ella. Señor Santísimo, Padre Todopoderoso, Dios Eterno: Eres alfa y omega, comienzo y fin. Velas por nosotros desde el nacimiento hasta la muerte. Dígnate, pues, a bendecir la puerta de nuestra casa.

En tu bondad, envía a Tus santos ángeles del cielo para vigilar, proteger, acompañar, consolar y alentar a quienes residen en esta casa.

Cuando crucemos esta puerta, atráenos más profundamente hacia tu presencia y que reine en este lugar un espíritu de humildad, bondad, dulzura y gratitud. Oh Señor, Tú eres la puerta de la vida eterna. Bendice todas nuestras entradas y salidas y vierte sobre nosotros gracias en abundancia.

Te rezamos para que bendigas y santifiques esta casa, como bendijiste la casa de Abraham, Isaac y Jacob, y que entre las paredes de esta casa residan los Ángeles de tu luz y los guarden a ella y a sus moradores.

Que esta bendición descienda sobre esta casa y sobre quienes viven en ella, ahora y por los siglos de los siglos.

 Amén

ORACIÓN PARA LA SANACIÓN A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Señor Jesús, creo que estás vivo y resucitado, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar y en cada uno de nosotros, te alabo y te adoro, doy gracias Señor por venir hasta mí como pan vivo, bajado del cielo como en el tiempo de Moisés.

Tú eres la plenitud de mi vida.
Tú eres la resurrección de mi vida.
Tú eres Señor, la salud de mi cuerpo, de mi enfermedad.

Hoy quiero presentarte a todos los enfermos que estamos aquí orando, tú eres mi eterno presente y tú nos conoces a todos, ahora Señor te pido que tengas compasión de todos los enfermos y de mi enfermedad, visítame y visítalos a través de tu Evangelio proclamado por todos nosotros los cristianos para que todos conozcan que tú estás vivo en tú iglesia, porque eres la cabeza en ella hoy, para renovar la fe y la confianza en ti, te lo suplicamos Jesús.

Ten confianza de los que sufren o los que sufrimos en el cuerpo, de los sufren o sufrimos en el corazón, de los que sufren o sufrimos en el alma, que estamos orando en este momento y recibiendo tu sanación, para dar testimonio de tu vida en nosotros de lo que tú estás haciendo por tu espíritu renovador en el mundo entero, en este momento que estamos orando y en mi particularmente que estoy pidiendo.

Ten compasión de todos nosotros señor, desde ahora y siempre te lo pedimos, bendícenos a todos y haz que todos encontremos la salud, que nuestra fe crezca y se vaya abriendo a las maravillas de tu amor y así seamos testigos de tu poder y de tu compasión, te lo pedimos señor Jesucristo.

Sánalos y sáname Señor
Sánalos y sáname en el cuerpo
Sánalos y sáname en el corazón
Sánalos y sáname en el alma.

Danos vida en abundancia, pues el sepulcro no te alabará (Salmo 30), te lo pedimos Señor, por la intersección de María Santísima, tu madre, la Virgen de los Dolores que estaba el pie de la cruz en tu crucifixión, ella fue la primera en contemplar tus santas llagas y nos diste por madre a tu madre, la Virgen María, nos ha revelado que ya has tomado sobre ti todas nuestras dolencias y por tus santas llagas hemos sido curado hoy.

Te pedimos por la gloria del padre del cielo que sanes a los enfermos que se encuentran reunidos en esta oración haz que crezca en ellos y en mi la fe y la esperanza y que recibamos toda la salud para la gloria de tu nombre, para que tu reino siga extendiéndose más y más en los corazones a través de los signos y prodigios de tu amor, todo esto te lo pedimos Jesús porque tú eres Jesucristo hijo de Dios.

Tu eres el buen pastor que quitas el pecado del mundo y sana los cuerpos dolidos, los cuerpos afectados y todos somos ovejas de tu rebaño y estamos tan seguro de tu amor, que aun antes de conocer el resultado de esta oración con verdadera fe te decimos GRACIAS JESÚS por lo que has hecho en cada uno de nosotros, gracias por los enfermos que tú estás sanando ahora, que tú estás visitando con tu misericordia ahora.

GRACIA JESÚS por lo que tú vas a hacer a través de esta oración, que depositamos en tus manos desde hoy.

Amen

ORACIÓN A LA VIRGEN SANTÍSIMA DE GUADALUPE

Virgen Santísima de Guadalupe, Madre de Dios, Señora y Madre nuestra. Venos aquí postrados ante tu santa imagen, que nos dejaste estampada en la tilma de Juan Diego, como prenda de amor, bondad y misericordia.

Aún siguen resonando las palabras que dijiste a Juan con inefable ternura: "Hijo mío queridísimo, Juan a quien amo como a un pequeñito y delicado," cuando radiante de hermosura te presentaste ante su vista en el cerro del Tepeyac.

Haz que merezcamos oír en el fondo del alma esas mismas palabras. Sí, eres nuestra Madre; la Madre de Dios es nuestra Madre, la más tierna, la más compasiva.

Y para ser nuestra Madre y cobijarnos bajo el manto de tu protección te quedaste en tu imagen de Guadalupe.

Virgen Santísima de Guadalupe, muestra que eres nuestra Madre. Defiéndenos en las tentaciones, consuélanos en las tristezas, y ayúdanos en todas nuestras necesidades.

En los peligros, en las enfermedades, en las persecuciones, en las amarguras, en los abandonos, en la hora de nuestra muerte, míranos con ojos compasivos y no te separes jamás de nosotros.

Amén

ORACION PODEROSA DE AGRADECIMIENTO

Tu palabra me da vida mi Señor.

Sirva la ocasión para agradecerte inmensamente, porque me amas y me consientes, porque me levantas cada vez que caigo, porque no miras lo malo en mí, sino lo bueno.

Por el pan de cada día, porque puedo respirar y puedo observar las maravillas que para mí has hecho, porque me das sin reparo bendiciones materiales y espirituales, porque tengo una familia, porque hoy pude levantarme, porque tengo un trabajo, porque a pesar de mi fatiga, siento ganas de vivir, porque tu amor es mi fuerza y mi impulso para avanzar, porque siento tu presencia santa, y por tu fuego espiritual.

Hoy vengo a darte las gracias, siento que me tocas y tu luz es mi fuerza, no puedo olvidar las veces que estas a mi lado, tu amor infinito y tú incondicional ayuda.

Hoy vengo a darte las gracias, llegue a ti mi alabanza, mi canto en voz vigorosa, mis manos levantadas proclamando tu nombre santo, mis lágrimas de alegría que adornan mis mejillas, con un solo eco y en una sola voz,

Te digo Mi Señor, gracias.

Hoy vengo a darte las gracias, por el agua, el sol y las estrellas, por mi familia y amigos, por todos mis conocidos, por mi casa y por mis enemigos, quienes merecen una oración por su paz y tranquilidad, y te digo una vez más, gracias porque me amas por tu perdón, por tu presencia, por ser mi Señor, infinitamente y con todo mi amor, gracias papito Dios.

Amén


EVANGELIO DEL DOMINGO 2 DE MAYO - Lecturas del Domingo 5º de Pascua - Ciclo B

Domingo, 2 de mayo de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (9,26-31):

En aquellos días, llegado Pablo a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos, pero todos le tenían miedo, porque no se fiaban de que fuera realmente discípulo. Entonces Bernabé se lo presentó a los apóstoles. Saulo les contó cómo había visto al Señor en el camino, lo que le había dicho y cómo en Damasco había predicado públicamente el nombre de Jesús. Saulo se quedó con ellos y se movía libremente en Jerusalén, predicando públicamente el nombre del Señor. Hablaba y discutía también con los judíos de lengua griega, que se propusieron suprimirlo. Al enterarse los hermanos, lo bajaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso. La Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaria. Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad al Señor, y se multiplicaba, animada por el Espíritu Santo.

Palabra de Dios

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Salmo
Sal 21,26b-27.28.30.31-32
 
R/. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea
 
Cumpliré mis votos delante de sus fieles.
Los desvalidos comerán hasta saciarse,
alabarán al Señor los que lo buscan:
viva su corazón por siempre. R/.
 
Lo recordarán y volverán al Señor
hasta de los confines del orbe;
en su presencia se postrarán las familias de los pueblos.
Ante él se postrarán las cenizas de la tumba,
ante él se inclinarán los que bajan al polvo. R/.
 
Me hará vivir para él, mi descendencia le servirá,
hablarán del Señor a la generación futura,
contarán su justicia al pueblo que ha de nacer:
todo lo que hizo el Señor. R/.
 

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::


Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,18-24):
Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios. Y cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.

Palabra de Dios

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,1-8):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

Palabra del Señor


ORACIÓN AL ARCÁNGEL CHAMUEL PARA LA RIQUEZA, ABUNDANCIA Y PROSPERIDAD

Arcángel Chamuel, vengo a ti a solicitar que interceda para que todos mis proyectos se den de la mejor manera.

Usted que me transmite fuerza y energía para lograr que se den buenos negocios en este día, obtener jugosas ganancias, atraer la riqueza y abundancia.

¡Oh querido Arcángel Chamuel!

Que en mi casa nada falte, que vivamos en prosperidad, con amor y felicidad.

Nada es fácil en este mundo, siempre hay que sacrificarse para obtener lo que se quiere junto a ti nada podrá detenerme.

Deseo la abundancia, riqueza y prosperidad, usted me puede ayudar.

Mucho de lo que tengo se lo debo a usted, Arcángel Chamuel.

Dame salud para trabajar, obtener lo deseado para expandir mi negocio y ser un hombre triunfador.

Ayudar a mis hermanos, a toda la familia también, a los empleados pagarle lo justo para que todos se sientan bien.

Abro mi corazón, que es la llama de tu amor, llega a lo más profundo de mí ser, porque tú todo lo llenas, me das bienestar, obtengo lo deseado y me das soluciones.

¡Oh Arcángel Chamuel abro mi corazón! en esta oración llena de devoción, y satisfaga la parte material, para que me dé el mayor y más alto beneficio según su voluntad.

Amén

EVANGELIO DEL DOMINGO 25 DE FEBRERO - Lecturas del Domingo 2º de Cuaresma - Ciclo B

Domingo, 25 de febrero de 2024 Primera lectura Lectura del libro del Génesis (22,1-2.9-13.15-18): En aquellos días, Dios puso a prueba...