EVANGELIO DOMINGO 24 DE NOVIEMBRE - Lecturas del Domingo 34º del Tiempo Ordinario. Jesucristo Rey del Universo - Ciclo C


Domingo, 24 de noviembre de 2019

Primera lectura
Lectura del segundo libro de Samuel (5,1-3):

En aquellos días, todas las tribus de Israel se presentaron ante David en Hebron y le dijeron:
«Hueso tuyo y carne tuya somos. Desde hace tiempo, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú el que dirigía las salidas y entradas de Israel. Por su parte, el Señor te ha dicho: “Tú pastorearás a mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel”».
Los ancianos de Israel vinieron a ver al rey en Hebrón. El rey hizo una alianza con ellos en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos le ungieron como rey de Israel.

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 121,1-2.4-5

R/. Vamos alegres a la casa del Señor.

V/. Qué alegría cuando me dijeron:
¡«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.

V/. Allá suben las tribus, las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.


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Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,12-20):

Hermanos:
Demos gracias a Dios Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen del Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque en él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles.
Tronos y Dominaciones,
Principados y Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo,
y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él y para él quiso reconciliar todas las cosas,
las del cielo y las de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Palabra de Dios

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Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (23,35-43):

En aquel tiempo, los magistrados hacían muecas a Jesús diciendo:
«A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».
Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo:
«Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».
Había también por encima de él un letrero:
«Este es el rey de los judíos».
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:
«¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».
Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía:
«¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha hecho nada malo».
Y decía:
«Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».
Jesús le dijo:
«En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».

Palabra del Señor


ORACIÓN DE SANACIÓN Y DEL PERDÓN


Señor Jesús, te pido que hoy me concedas la dicha de perdonar a todos los que alguna vez me han ofendido en mi vida. Sé que en ti todo lo puedo, y si tú me das la fuerza yo podré perdonar. Te agradezco por todo el amor que me brindas y por la felicidad que deseas para mí.

Señor Jesús,  quiero perdonarme por mis faltas, todo lo malo que hay en mí y todo lo que pienso que es malo, perdonarme mis pecados.

Jesús, te pido que me cures de cualquier amargura, remordimiento e ira hacia ti, por los momentos en que tuve la sensación de que tú enviaste la muerte a mis familiares, amigos y personas cercanas a mí alrededor, las enfermedades, decaimientos económicos, dolor de corazón y todo lo que yo pude haber considerado como castigo. ¡Perdóname, Cristo, cúrame!



Jesús, perdono a mi madre por las veces que me golpeó, que se sintió resentida y enfureció contra mí, me castigó, puso antes a mis hermanos y hermanas que a mí, me insultó, me llamó tonto, feo, estúpido o que era un desgaste de dinero a la familia, cuando me llamó indeseado, que sólo fui un accidente, un error de parte de ella o simplemente no soy lo que ella quería que fuera.

Perdono a mi padre por sus faltas de colaboración, su falta de cariño, o de afecto, su falta de tiempo, atención o compartir un rato conmigo, por ser ebrio, por ser grosero, pero mayormente con mi madre y mis otros hermanos, por sus castigos rigurosos, por desaparecer, por alejarse del hogar, por separarse de mi madre, por no serle fiel y adulterar.

Señor, hoy perdono a mis hermanas y hermanos por rechazarme, por decir mentiras de mí, por odiarme, por estar resentidos en contra mía, desafiaban el amor de mis padres sólo para ellos sentirse más queridos; las veces que me golpearon o quisieron hacerme la vida miserable de alguna manera. Les perdono, Señor.



Jesús, perdono a mi pareja, esposa o comprometida por su falta de apego, cariño, de apoyo, por su falta consideración, de atención, la falta de comunicación, por sus faltas, dolores o acciones que sencillamente me han herido y amedrentado.

Señor, perdono a mi abuela, abuelos, tías, tíos y primos, que se hayan entrometido en la familia y causado revuelos, para provocar confusión, o que hayan desafiado a mis padres.

Señor, perdono a mis familiares políticos, principalmente a mi suegro, a mi suegra, mis cuñados y cuñadas.

Señor, permíteme perdonar a mis compañeros de trabajo que de alguna forma son desagradables e intentan hacerme la vida imposible. Por los demás que me echan su trabajo a mí, susurran cosas a mis espaldas, son egoístas y no me colaboran, que me detestan y quieren que me echen de mi empleo. Hoy les vengo a perdonar.

Mi Señor, hoy perdono también a todos los profesionales que me hayan hecho de alguna forma, enfermeras, médicos, policías, abogados. Cualquier acto realizado con malas intenciones que me hayan hecho; hoy les perdono con la verdad.



Jesús, perdono a mi superior por no ascenderme, por no darme la suficiente paga monetaria, por no valorarme, no ser comprensivo o amistoso conmigo, por pasar rabietas y no saber escuchar a las personas, por no tomarme en cuenta, y no elogiarme por mi buen trabajo.

Señor, perdono a mis profesores y maestros del pasado, así como también los del presente; aquellos que me castigaron, insultaron, que me hicieron pasar vergüenzas o humillaciones, me trataron de manera injusta y grosera, se burlaron de mi persona, me dijeron malas palabras, me castigaron después de haber terminado las clases.

Señor, perdono mis amistades que me han falseado, hemos perdido cercanía y nos hemos distanciado, que no me ayudaron cuando los necesité, no me apoyan en las cosas que planeo en mi futuro, les di dinero y jamás me devolvieron, hablaron a mis espaldas y me han criticado.

Señor Jesús, quiero especialmente pedirte la dicha de perdonar a la persona que más daño me ha hecho en mi vida. Pido perdonar a mi peor enemigo, aquella persona que me cuesta mucho trabajo perdonar, o aquella que dije que jamás perdonaría.


Gracias mi Señor Jesús, porque sé que tú me estás desatando de mal que no me permite perdonar y perdón también a todas las personas que me han ofendido.

Te agradezco Señor, por el cariño que llega entre mí a ellos.

Amén.


ORACIÓN PARA VIVIR EN PAZ CON LA FAMILIA


Señor, Dios nuestro, tú nos has elegido para ser tus santos y tus predilectos.

Revístenos de sentimientos de misericordia de bondad, de humildad, de dulzura, de paciencia.

Ayúdanos a comprendernos mutuamente cuando tenemos algún motivo de queja asi como tú Señor, que nos comprendes y nos has perdonado.

Sobre todo danos esa caridad que es vínculo de perfección, para que seamos tolerantes y generosos, que la paz de Cristo brille en nuestros corazones para que vivamos felices, satisfechos y agradecidos.



Esa paz que debe reinar en la unidad de tu cuerpo místico, bendícenos siempre de tu gran bondad y sabiduría.

Que las malas acciones y pensamiento no haya lugar en nuestro hogar, que las malas personas se alejen y que no desestabilicen la paz que tú nos das.

Que todo cuando hagamos en palabras o en obras sea en nombre del Señor Jesús por quien sean dadas las gracias a ti Dios Padre y Señor Nuestro.

Que tu palabra siempre sea de vida, de fe, de sabiduría, de fortaleza, de seguridad y de misericordia para seguir juntos, para vivir en paz y armonía como una verdadera de familia, enseñando siempre tu palabra a quien lo necesite.


Agradecidos estamos Señor por escuchar estas palabras, y confiados en tu Señor estamos, porque tenemos Fe que nunca nos abandonas, y cuan acciones o decisiones que tu tomes siempre lo aceptaremos con gratitud, porque solo tú sabes que es bueno para nosotros y que no.

En nombre de DIOS Nuestro Señor.

Amén

TE MERECES ALGUIEN QUE SEPA LO MUCHO QUE VALES


Mereces estar con alguien que sepa lo que vales. Alguien con quien serás más que bueno.
Mereces estar con alguien que te muestre el verdadero significado del amor. Alguien que te muestre que el amor no tiene que ser duro y doloroso. Alguien que te muestre cómo se siente el amor crudo, genuino y profundo.

Te mereces a alguien que esté dispuesto a derribar los muros que has construido alrededor de tu corazón para protegerlo. Porque siempre entregaste tu corazón a hombres que no sabían cómo protegerlo y apreciarlo. Hombres que te hicieron rogar por su atención y amor porque no eran conscientes de tu valor. Porque no sabían que eras la persona más fácil de amar. Eras una mujer con un corazón de oro.



Diste tu alma a hombres por los que estabas dispuesto a luchar con cada parte de ti mismo. Pero, no les importaba. No se preocupaban por ti.
Por eso te mereces a alguien cuyo mayor temor es perderte. Alguien que camine a través del fuego y luche contra los demonios para que te sientas feliz y protegido.

Mereces estar con alguien que no tenga miedo de amar y ser amado. Alguien que no se avergüence de expresar sus sentimientos. En cambio, llevará su corazón en la manga y nunca te hará dudar de su amor por ti.

Mereces estar con alguien que no piense que mostrar sus vulnerabilidades lo castigue y lo haga parecer débil.

Mereces ser amado por alguien que se asegure de que sabes lo especial que eres para él.
Te mereces a alguien que haga que tus ojos brillen de felicidad cuando esté cerca. Alguien que haga temblar tu cuerpo y que tu corazón se salte un latido al tocarlo. Alguien que sea tierno y te apoye en tus días malos y cariñosos y apasionado en tus días buenos.



Te mereces a alguien que te haga sentir deseada. Alguien que te llene de afecto, palabras dulces y cumplidos. Alguien en quien siempre podrás confiar. Alguien que se sienta como en casa.

Te mereces a alguien que te acepte y te amé por lo que eres y que siempre te deje ser tú mismo. Alguien que estará consciente de todas tus debilidades y faltas y que te habrá visto en tu peor momento, y aun así te aceptará y apreciará tal como eres.

Mereces a alguien que sea consciente de tu belleza, tanto exterior como interior, y de la pureza de tu alma. Alguien que sepa que eres lo mejor que le pudo haber pasado. Que tú eres su fuerza. Su alma. Su luz guía. Su bendición.

Mereces ser amado por alguien que sea paciente contigo y que no pierda los estribos y te llame necesitado, pegajoso o aburrido cuando te pongas sentimental y muestres tu lado vulnerable.

Te mereces a alguien que muestre comprensión por tus problemas. Alguien que te escuche pacientemente cuando te quejes del mal día que tuviste en el trabajo o de lo mucho que tu mejor amigo te decepcionó. Alguien que no te deja para que pelees tus batallas por tu cuenta.



En vez de eso, se quedará contigo en las buenas y en las malas. Él será tu hombro llorón y tu mayor apoyo. Él hará todo lo posible para ayudarle a superar sus problemas y ver esa hermosa sonrisa en su cara de nuevo.
Usted se merece a alguien que disfrute de pasar tiempo con usted. Alguien a quien no le importará si pasas la noche del sábado en el mejor club de la ciudad o en casa, viendo tu película favorita y comiendo pizza.

Mereces ser amado por alguien que no te haga rogar por su atención y amor.
Te mereces a alguien que sea honesto y leal contigo. Alguien que será tu mejor amigo y un amante increíble. Alguien que respete tus opiniones, ideas y decisiones, pero que también te diga cuando dices o haces algo malo o estúpido.

Te mereces a alguien que muestre interés en las cosas que te gustan. Alguien que haga las cosas aparentemente sin importancia que en realidad significan mucho para ti.

Te mereces a alguien que te envíe un ramo de rosas blancas a tu oficina porque recuerda que son tus favoritas. Alguien que te dejará bonitas notas de amor en tu almohada por la mañana para que empieces el día sabiendo lo mucho que te quieren.


Mereces ser amado por alguien que te diga que le envíes un mensaje de texto cuando llegues a casa porque quiere saber qué estás bien y a salvo. Alguien que no se olvide de preguntarte cómo te fue el día. Alguien que te llame sólo para escuchar tu voz. Alguien que te extrañará terriblemente cuando no estés cerca.

Te mereces a alguien que esté orgulloso de todo lo que eres y de todo lo que haces. Alguien que le muestre al mundo lo agradecido que está por tenerte en su vida. Alguien para quien serás la persona más importante del mundo.



ANÉCDOTA DE LA INTERVENCIÓN DEL ARCÁNGEL MIGUEL A SAN ANSELMO


San Miguel continúa su ministerio angélico en relación a los hombres hasta que nos lleva a través de las puertas celestiales. No solo durante la vida terrenal, San Miguel defiende y protege nuestras almas, él nos asiste de manera especial a la hora de la muerte ya que su oficio es recibir las almas de los elegidos al momento de separarse de su cuerpo.

En la liturgia la Iglesia nos enseña que este arcángel esta puesto para custodiar el paraíso y llevar a aquellos que podrán ser recibidos ahí. A la hora de la muerte, se libra una gran batalla, ya que el demonio tiene muy poco tiempo para hacernos caer en tentación, o desesperación, o en falta de reconciliación con Dios. Por eso es que en estos momentos se libra una gran batalla espiritual por nuestras almas. San Miguel, está al lado del moribundo defendiéndole de las asechanzas del enemigo.



Anécdota: San Anselmo cuenta de un religioso piadoso que a punto de morir recibía grandes asaltos de demonio. El demonio se le apareció acusándole de todos los pecados que había cometido antes de su bautismo (tardío). San Miguel se aparece y le responde que todos esos pecados quedaron borrados con el Bautismo. Entonces Satanás le acusa de los pecados cometidos después del Bautismo.

San Miguel le contesta que estos fueron perdonados en la confesión general que hizo antes de profesar. Satanás, entonces, le acusa de las ofensas y negligencias de su vida religiosa. San Miguel declara que esos han sido perdonados por sus confesiones y por todos los buenos actos que hizo durante su vida religiosa, en especial la obediencia a su superior, y que lo que le quedaba por expiar lo había hecho a través del sufrimiento de su enfermedad vivida con resignación y paz.



En los escritos de San Alfonso de Ligorio encontramos: "Había un hombre polaco de la nobleza que había vivido muchos años en pecado mortal y lejos de la vida de Dios. Se encontraba moribundo y estaba lleno de terror, torturado por los remordimientos, lleno de desesperación. Este hombre había sido devoto de San Miguel Arcángel y Dios en su misericordia permitió que este arcángel se le apareciera.  

San Miguel le alentó al arrepentimiento, diciéndole que había orado por él y le había obtenido más tiempo de vida para que lograra la salvación.

Al poco rato, llegan a la casa de este hombre 2 sacerdotes dominicos, que dijeron se les había aparecido un extraño joven pidiéndoles que fueran a ver a este hombre moribundo. 


El hombre se confesó con lágrimas de arrepentimiento, recibió la Santa Comunión y en brazos de estos dos sacerdotes murió reconciliado con Dios.



EVANGELIO DOMINGO 17 DE NOVIEMBRE - Lecturas del Domingo 33º del Tiempo Ordinario - Ciclo C


Domingo, 17 de noviembre de 2019

Primera lectura
Lectura de la profecía de Malaquias (3,19-20a):

HE aquí que llega el día, ardiente como un horno, en el que todos los orgullosos y malhechores serán como paja; los consumirá el día que está llegando, dice el Señor del universo, y no les dejará ni copa ni raíz.
Pero a vosotros, los que teméis mi nombre, os iluminará un sol de justicia y hallaréis salud a su sombra.

Palabra de Dios


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Salmo
Sal 97,5-6.7-9a.9bc

R/. El Señor llega para regir los pueblos con rectitud.

V/. Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.

V/. Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos,
aclamen los montes. R/.

V/. Al Señor, que llega
para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia

y los pueblos con rectitud. R/.

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Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (3,7-12):

Hermanos:
Ya sabéis vosotros cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: No vivimos entre vosotros sin trabajar, no comimos de balde el pan de nadie, sino que con cansancio y fatiga, día y noche, trabajamos a fin de no ser una carga para ninguno de vosotros.
No porque no tuviéramos derecho, sino para daros en nosotros un modelo que imitar.
Además, cuando estábamos entre vosotros, os mandábamos que si alguno no quiere trabajar, que no coma.
Porque nos hemos enterado de que algunos viven desordenadamente, sin trabajar, antes bien metiéndose en todo.
A esos les mandamos y exhortamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con sosiego para comer su propio pan.


Palabra de Dios

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Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,5-19):

En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:
«Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».
Ellos le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».
Él dijo:
«Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos.
Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.
Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida».
Entonces les decía:
«Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes.
Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.
Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.
Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.
Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre.
Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».


Palabra del Señor



ORACIÓN QUE DEBES DE REZAR ANTES DE IRTE A DORMIR


Padre mío, ahora que las voces se silenciaron y los clamores se apagaron, aquí al pie de la cama mi alma se eleva hasta ti, para decirte, Creo en ti, espero en ti, te amo con todas mis fuerzas, Gloria a ti Señor.

Deposito en tus manos, la fatiga y la lucha, las alegrías y desencantos de este día que quedó atrás.

Si los nervios me traicionaron, si los impulsos egoístas me dominaron, si di entrada al rencor o a la tristeza, ¡Perdón, Señor! Ten piedad de mí.



Si he sido infiel, si pronuncié palabras vanas, si me dejé llevar por la impaciencia. Si fui espina para alguien ¡Perdón, Señor!

No quiero esta noche entregarme al sueño, sin sentir sobre mi alma la seguridad de tu misericordia, tu dulce misericordia, enteramente gratuita, Señor.

Te doy gracias, Padre mío, porque has sido la sombra fresca que me ha cobijado durante todo este día. Te doy gracias porque, invisible, cariñoso, envolvente, me has cuidado a lo largo de estas horas.

Señor, a mi alrededor ya todo es silencio y calma. Envía el ángel de la paz a esta casa. Relaja mis nervios sosiega mi espíritu, suelta mis tensiones, inunda mi ser de silencio y serenidad.

Vela sobre mí, Padre querido, mientras me entrego confiado al sueño, como un niño que duerme feliz entre tus brazos.


En tu nombre Señor, descansaré tranquilo.

Amén



EVANGELIO DOMINGO 10 DE NOVIEMBRE - Lecturas del Domingo 32º del Tiempo Ordinario - Ciclo C


Domingo, 10 de noviembre de 2019

Primera lectura
Lectura del segundo libro de los Macabeos (7,1-2.9-14):

En aquellos días, sucedió que arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la ley. Uno de ellos habló en nombre de los demás:
«Qué pretendes sacar de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres».
El segundo, estando a punto de morir, dijo:
«Tú, malvado, nos arrancas la vida presente; pero, cuando hayamos muerto por su ley, el Rey del universo nos resucitará para una vida eterna».
Después se burlaron del tercero. Cuando le pidieron que sacara la lengua, lo hizo enseguida y presentó las manos con gran valor. Y habló dignamente:
«Del Cielo las recibí y por sus leyes las desprecio; espero recobrarlas del mismo Dios».
El rey y su corte se asombraron del valor con que el joven despreciaba los tormentos.
Cuando murió este, torturaron de modo semejante al cuarto. Y, cuando estaba a punto de morir, dijo:
«Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se tiene la esperanza de que Dios mismo nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida».

Palabra de Dios


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Salmo
Sal 16,1.5-6.8.15

R/. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.

V/. Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.

V/. Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras. R/.

V/. Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,

y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.

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Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (2,16–3,5):

Hermanos:
Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha regalado un consuelo eterno y una esperanza dichosa, consuele vuestros corazones y os dé fuerza para toda clase de palabras y obras buenas. Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor siga avanzando y sea glorificada, como lo fue entre vosotros, y para que nos veamos libres de la gente perversa y malvada, porque la fe no es de todos.
El Señor, que es fiel, os dará fuerzas y os librará del Maligno.
En cuanto a vosotros, estamos seguros en el Señor de que ya cumplís y seguiréis cumpliendo todo lo que os hemos mandado.
Que el Señor dirija vuestros corazones hacia el amor de Dios y la paciencia en Cristo.


Palabra de Dios

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Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (20,27-38):

En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús:
«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y de descendencia a su hermano . Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer».
Jesús les dijo:
«En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección.
Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».


Palabra del Señor


EVANGELIO DOMINGO 03 DE NOVIEMBRE - Lecturas del Domingo 31º del Tiempo Ordinario - Ciclo C


Domingo, 3 de noviembre de 2019
Primera lectura
Lectura del libro de la Sabiduría (11,22–12,2):

Señor, el mundo entero es ante ti como un grano en la balanza,
como gota de rocío mañanero sobre la tierra.
Pero te compadeces de todos, porque todo lo puedes
y pasas por alto los pecados de los hombres para que se arrepientan.
Amas a todos los seres
y no aborreces nada de lo que hiciste;
pues, si odiaras algo, no lo habrías creado.
¿Cómo subsistiría algo, si tú no lo quisieras?,
o ¿cómo se conservaría, si tú no lo hubieras llamado?
Pero tú eres indulgente con todas las cosas,
porque son tuyas, Señor, amigo de la vida.
Pues tu soplo incorruptible está en todas ellas.
Por eso corriges poco a poco a los que caen,
los reprendes y les recuerdas su pecado,
para que, apartándose del mal, crean en ti, Señor.

Palabra de Dios


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Salmo
Sal 144,1-2.8-9.10-11.13cd-14

R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

V/. Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás. R/.

V/. El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

V/. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

V/. El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,

endereza a los que ya se doblan. R/.

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Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,11–2,2):

Hermanos:
Oramos continuamente por vosotros, para que nuestro Dios os haga dignos de la vocación y con su poder lleve a término todo propósito de hacer el bien y la tarea de la fe. De este modo, el nombre de nuestro Señor Jesús será glorificado en vosotros y vosotros en él, según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.
A propósito de la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por alguna revelación, rumor o supuesta carta nuestra, como si el día del Señor estuviera encima.

Palabra de Dios

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Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,1-10):

EN aquel tiempo, Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad.
En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo:
«Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa».
Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban diciendo:
«Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador».
Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor:
«Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».
Jesús le dijo:
«Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

Palabra del Señor



EVANGELIO DEL DOMINGO 25 DE FEBRERO - Lecturas del Domingo 2º de Cuaresma - Ciclo B

Domingo, 25 de febrero de 2024 Primera lectura Lectura del libro del Génesis (22,1-2.9-13.15-18): En aquellos días, Dios puso a prueba...