Ven a mí, Santo Espíritu majestuoso envía tu luz desde los cielos.
Cobija cariñosa de los desamparados que lleno de dones te
encuentras; foco resplandeciente, penetrante luz del alma, lugar de mayor
exportación de consuelo.
Ven a mí, adorado Espíritu Santo que me otorgas el descanso necesario en momentos de esfuerzo, para que reposemos, eres el agua que extingue las llamas calcinadoras de mi vida.
Ingresa hasta lo más profundo de mi alma e ilumínala con tu luz.
Observa a los melancólicos y deprimidos, sé su pañuelo de
lágrimas.
En momentos de sequía, sé quién riegue las tierras de mi corazón cura el corazón que se encuentre enfermo, limpia las manchas de maldad, infunde tu caluroso amor en el hielo de la vida monta el espíritu indomable, guía la oveja perdida del rebaño.
Esparce tus siete dones, a través de tus siervos por tu misericordia y dicha cada esfuerzo realizado dale su recompensa; rescata quien quiera ser rescatado, atiende al que está arrepentido, perdona al que mal ha actuado y otorga de tu gozo eterno en las puertas del Señor para que vivamos en gloria.
Espíritu Santo, santo, santo Ven sobre mí y los míos acompáñame y transfórmame, Ilumíname y sáname, cura las llagas que dentro de mi corazón están,
Aquellas que no permiten que pueda yo perdonar a quien me
ha ofendido y sienta mucho dolor.
Alivia todo esto y enséñame a perdonar a mirar a mis
amigos y enemigos con fraternidad y generosidad enciende en mí el fuego de tu
amor y que tu Espíritu Santo se apodere de todo mí ser que te alabe y te diga Gracias
Espíritu Santo,
Amén
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